
[Photo of Abbey and Meredith as provided in the email I received, unknown photographer]
OK… I have finally given up my resistance to write about mushy and supposedly inspiring stories. The one below passed my screening because it reminded of the old Reader’s Digest. You know, before we had PCs and internet, Reader’s would publish cute and true stories sent by their own readers. It is not that I dislike cute stories; what bothers me are the tons of emails –usually Power Point presentations- containing badly written messages of illuminating content, like this one: You can have defects, be anxious and irritated sometimes, but do not forget that your life is the most important business in the world. Only you can avoid its decadence… [!!!] this is then followed by ten more slides of similar content. Who wrote this? Shakespeare?!
The story I share which I received in the form of a chain-email, talks about a very nice unknown person who works for the Post Office. I buy this story, because my own Pomeranian doggy has received on a couple of occasions postcards from the mailman:-) … After years of picking up and distributing mail to our homes, the Mail Man almost becomes a member of the family, someone who we do not see often; at least people like me who go to work every day and are never in the house when he does his work, but someone who we depend on. His name is on the Christmas Gifts list every year, together with those of our closest relatives and friends, and the bond between some households and Mr. Mail Man may last for many years … Well, enough of an introduction, and here is the story.
Our 14 year old dog, Abbey, died last month. The day after she died, my 4 year old daughter Meredith was crying and talking about how much she missed Abbey. She asked if we could write a letter to God so that when Abbey got to heaven, God would recognize her. I told her that I thought we could so she dictated these words:
Dear Meredith,
La historia que aquí comparto, la cual recibi en uno de esos emails de los que hablo mas arriba, habla de una muy buena persona en la oficina de correos. Yo compro esta historia porque mi propio perrito ha recibido postales del cartero en un par de ocasiones… Después de aňos de retirar y distribuír nuestra correspondencia, el cartero es un miembro más de la familia, alguien a quien no vemos a menudo -la gente como yo que sale a trabajar todos los dias y no estamos en casa mientras él hace su trabajo- pero alguien de quien dependemos. Su nombre forma parte de la lista de regalos de navidad cada año junto a nuestros familiares y amigos mas cercanos, y algunas veces puede que el lazo entre algunos hogares y el Sr. Cartero dure vidas enteras … Bueno, después de esta introducción suficientemente larga, acá viene la historia.
Nuestra perra de 14 años, Abbey, murió el mes pasado. El dia después de su muerte, mi hija de 4 años Meredith lloraba y hablaba de cuánto la extrañaba. Me preguntó si podiamos escribirle una carta a Dios así cuando Abbey llegara al cielo, Dios la reconocería. Le dije que bueno y así ella me dictó las siguientes palabras:
Podrías por favor cuidar a mi perra? Murió ayer y está ahora contigo en el cielo. La extraño mucho. Me hace feliz que me hayas permitido tenerla como mi perra aunque se enfermara.
Espero que juegues con ella. Le gusta nadar y jugar con pelotas. Te envío una foto de ella para que cuando la veas sepas que ella es mi perra. Realmente, la extraño.
Love,
Meredith
Pusimos la carta en un sobre con la foto de Abbey y Meredith, con la dirección Dios/El Cielo escrita a mano. Pusimos nuestra dirección en el sobre. Seguidamente, Meredith puso varias estampillas en el frente del sobre porque pensó que se necesitarían muchas estampillas para enviar la carta hasta el cielo. Esa tarde, ella la puso en el buzón de correos. Dias mas tarde, preguntó si Dios ya había recibido la carta, le dije que yo pensaba que El ya la había recibido.
Ayer encontramos un paquete envuelto en papel dorado en el porch de nuestra casa dirigido a “Meredith” con una escritura a mano que no reconocí. Meredith lo abrió. Adentro había un libro de Mr. Rogers llamado “Cuando muere un animal domestico”. Pegado a la primera hoja adentro del libro estaba la carta que nosotras le habiamos escrito a Dios en su mismo sobre, abierto. En la página opuesta estaba la foto de Abbey y Meredith con esta nota:
Querida Meredith,
Abbey llegó al cielo bien. Tener la foto fué una gran ayuda; la reconocí inmediatamente. Abbey ya no está enferma. Su espíritu está acá conmigo así como está en tu corazón. A Abbey le encantaba ser tu perrita. Ya que no tenemos cuerpos en el cielo, no tengo bolsillos para guardar tu foto asi es que te la estoy enviando de vuelta junto a este pequeño libro para que lo conserves y para que tengas algo con que recordar a Abbey.Muchas gracias por la linda carta y gracias a tu madre por ayudarte a escribirla y enviarmela. Que madre más maravillosa tienes. La escogí especialmente para tí.
Te envio mis bendiciones todos los dias y recuerda que te quiero mucho.
Love, Dios