
The Day of Love... l'amour, el amor. This Valentine's Day I am listening to a wonderful carrousel of strange harmonies with much passion: The Valentine Waltzes by George Antheil (1900-1959). I wish I could share these but I do not find a link in the web. In any case, this Bad Boy, as he was known, was a genious. Being 16 years old as a student at the Trenton High School in New Jersey, he wrote the following essay, actually a prediction of what would happen to him later in life when he wrote Ballet mecanique ... people thought he was loco... Unfortunately, the technique to play what he composed, did not exist at the time he wrote the piece; only in 1999 and with the assistance of computers, his Ballet was played for the first time; Antheil was far ahead of his time. Here, the first paragraph of his essay; words that amaze me ...
I am not mad. They are all maniacs here; all but me. I, alone am sane; a great composer, yet they tell me I am also mad. Surely, sir, you will not make that mistake. See how calm I am, how measured I talk. Notice my intelligent brow, my total absence of conceit. Probably you have even heard of my symphonie, sir, the greatest ever composed? No? Ah, then you are unfortunate not to have heard of Herr Professor Schneider, the great futurist composer. Perhaps you do not know of the years I have spent studying harmony and counterpoint? You are ignorant of the fact that I have carefully analyzed the great futurists in music, Wagner and Strauss, spending hours in studying their wonderful tonal combinations, kaleidoscopic coloring, recherche chords and ingenious chromatic and whole tone resolutions. I studied the science of sound vibration and overtones, going into new paths that your great hero Debussy never thought of. And why all this, pray? Because I wished to compound a symphonie that would exceed all former tone poets efforts; music of rare and delicate combinations so planned that it would lift the soul of the hearer from its monotonous level and carry it up into the regions of Paradise inhabited only by smokers of sweet opium. Carefully as a chemist compounds his elements did I compound my tones. Carefully as an artist paints his masterpiece did I orchestrate my symphonie. Two whole years of my life it demanded and naught did I gain by it except the satisfaction of having created something which will never be created again. And when at last it was finished, I lost no time in securing a symphonie orchestra and hall for its production. The long-looked for time had come. The irony of his beautiful Valentine Waltzes is that being a married man when he wrote these pieces, he was in love with "another" woman who is the one who inspired them ... Love!
FELIZ DIA DE SAN VALENTIN!!
El Día del Amor … l’amour, love. Este San Valentín escucho un maravilloso carrusel de armonías extraňas y llenas de pasión: Los Valses de Valentín de George Antheil (1900-1959). Ojalá pudiese compartirlos pero no encuentro un enlace en la web. En todo caso, este Niňo Malo, como se le conocía, fué un genio. Teniendo 16 aňos y siendo un estudiante de secundaria en el Colegio de Trenton en Nueva Jersey, escribió la siguiente composicion, que en realidad resultó una predicción de lo que le pasaría a él más tarde en su vida cuando escribió Ballet mecanique... y la gente pensó que estaba loco porque, desafortunadamente, las tecnicas que se necesitaban para interpreter esta creación simplemente no existían en su tiempo. Sólo en 1999 y con la incorporación de computadores, su Ballet se pudo tocar por primera vez. Antheil estaba mucho más allá de su tiempo. Acá el primer párrafo de la composición aludida; palabras que no me dejan de asombrar…
No estoy loco. Todos son maniacos acá, menos yo. Sólo yo estoy sano; un gran compositor, sin embargo me dicen que soy un loco. Seguramente seňor, usted no cometerá tal error. Ve lo tranquilo que estoy, lo mesurado de mis palabras. Fíjese en mi seňo inteligente, mi ausencia de disimulo. Probablemente nunca ha escuchado de mi sinfonía, la más importante que se ha escrito? No? Ah, entonces no ha tenido la fortuna de haber escuchado a Herr Profesor Schneider, el compositor más importante del futuro. Tal vez deconoce usted todos los aňos que me he pasado estudiando armonía y contrapunto? Usted ignora el hecho de que yo he analizado cuidadosamente a los grandes musicos futuristas, Wagner y Strauss, horas estudiando sus combinaciones tonales, colores del caleidoscopio, cuerdas recherché, ingenios cromáticos y resoluciones de tonos completos. Estudié la ciencia de las vibraciones de tono y los sobretonos, llegando a nuevos caminos que a su héroe, Debussy, nunca siquiera se le ocurrieron. Y por qué todo esto, rezando? Porque quería componer una sinfonía que excediera todos los esfuerzos de los poetas de tono previos; música rara y de delicadas combinaciones tan bien planificada que levantaría el alma del que la escucha desde su nivel monótono y lo llevaría a lugares del Paraíso habitados solo por fumadores de opio. Cuidadosamente, como un químico mezcla sus elementos, así compuse mis tonos. Cuidadosamente como un artista pinta su obra maestra, orquestré mi sinfonía. Tomó dos aňos enteros de mi vida y no gané nada más que la satisfacción de haber creado algo que no se había creado antes. Y cuando estaba terminado, no perdí tiempo en armar una orquesta sinfónica ni conseguir una sala de conciertos para producirla. Había que dejarle tiempo al tiempo*.
La ironia de sus hermosos Valses de San Valentin es que estando casado cuando los compuso, no fueron inspirados por su esposa, sino que por "otra" mujer a quien amaba ... Love!
[*=Traduje “the long-looked for time had come” como “había que dejarle tiempo al tiempo” con reservación. Se aceptan sugerencias en la traducción de esta expresion.]