
I want to share this story; it is not mine, it was written by Martin Fletcher, an NBC correspondent. I do not want to make anybody sad either; as a matter of fact, there is hope here, it all depends ... Is the glass half full? Half empty? Fletcher was able to grab the tragedy of Africa and its refugees in these words, but there is a lot more in-between the lines: good will, the power of public pressure, and the effects, positive and negative, of the little actions we take each moment of our lives. For English, click here.
Una Historia Africana-Judía
Me gustaría compartir esta historia; no es mía, fué escrita por Martin Fletcher, un corresponsal de la cadena NBC. No quiero causar tristeza; de hecho acá hay esperanza, depende, vemos el vaso medio lleno? Medio vacío? Fletcher pudo atrapar la tragedia de los refugiados de Africa en estas palabras pero hay mucho más entre lineas: buena voluntad, el poder de la presión del público, y los efectos, positivos y negativos, de las pequeñas acciones que tomamos a cada momento, dia a dia.
Para la Pascua Judía, los judíos invitan al profeta Elías a sus hogares en la creencia que él es el que anuncia al Mesías. Elías no llegó a mi casa el Sábado pasado ni tampoco el Mesías pero sí llegó Abraham con su amigo Angos.
Estos huespedes extranjeros demostraron a mi familia y amigos que aunque conmemoramos en este día Santo los sufrimientos de nuestros antepasados al escapar de la opresión en Egipto, hoy en día existen otros que sufren situaciones similares.
Habptom Abraham y Pesfalem Angos, cristianos de 15 años de edad, se arrancaron de la lucha en la nación de Eritrea, en el Cuerno de Africa, tres años atrás con un sólo objetivo –llegar a Jerusalén y a su salvador, Jesucristo. Fué un viaje difícil. El padre de Abraham fué asesinado en frente suyo. Los niños perdieron dos años de su vida encerrados en un campo de refugiados en Etiopia, el vecino de Eritrea y también su rival. Después de meses de caminar a través de los desiertos de Africa del Norte, hirviendo durante el día y congelandose por las noches, mercenarios Beduinos los pasaron de contrabando a Israel.
Miles de refugiados de Sudan, incluyendo la problemática región de Darfur, asi como Chad, Eritrea y la Costa de Marfil, viven apelotonados y en la miseria en los suburbios pobres del sur de Tel Aviv mientras Israel decide qué hacer con ellos. Entraron ilegalmente por lo que les espera ser deportados. Pero mientras las cortes se deciden muchos ciudadanos israelitas han tomado acción, donando comida, ropa, frazadas, juntando dinero y haciendo lo posible por proporcionarles cierto comfort a los refugiados.
Asi es como Abraham y Angos, junto a dos voluntarios, Alice y Johannes, llegaron a nuestra mesa. Los niños estaban tímidos al principio, con los ojos fijos en sus platos y con su pelo crespo colgando encima de ellos.
Al explicarle el simbolismo de la comida que se sirve en la Pascua Judía a nuestros invitados cristianos –agua salada para recordar las lagrimas saladas de los judíos, hierbas amargas para simbolizar la amargura de la esclavitud, huevos duros para simbolizar el sufrimiento y opresión en Egipto- no hay nadie que no pudiese haber visto la ironía! Estos jovencitos que perdieron a sus familias, acababan de pasar por el mismo dolor, e incluso siguieron una ruta similar al de los Judios que se arrancaron de Egipto miles de años atrás. Una diferencia clave, por supuesto, es que Abraham y Angos lo hicieron este año.
Sin Permanencia Todavía
La parte final del viaje los llevó a través del desierto de Sinai, tal como los Judíos quienes según los escritos, se demoraron 40 años en llegar a la Tierra Prometida. Los refugiados se demoraron unos pocos dias, primero en un camión pick-up, y después a pie guiados por mercenarios Beduinos.
Cuando llegaron a la frontera israelita, los Beduinos les dijeron hacia donde ir. Les mostraron las luces a la distancia que parecían una pequeña ciudad y les dijeron: “Ese es Jerusalén. Vayan allá y estarán seguros.”
Sorprendidos y dichosos de haber llevado a cabo su sueño, finalmente, los africanos se apuraron en dirección a las luces, así como los reyes magos que según cuenta la tradición, siguieron la estrella para saludar el nacimiento de su Cristo.
Pero no era Jerusalén. Era Ketsiot, una prisión. El Beduino había engañado a los refugiados. Cuando los guardias vieron otro grupo de africanos apareciendose entre la neblina de la temprana mañana, los encarcelaron rapidamente.
Esta es una historia común entre los desesperados africanos, algunos arrancandose de la opresión política y la guerra, otros simplemente buscando trabajo y una mejor vida.
Pasan Africa del Norte hacia la salvación de la Tierra Santa, donde el gobierno de Israel no sabe qué hacer con ellos. Muchos son deportados y encarcelados por entrar al país ilegalmente. A algunos se les permite quedarse en delapidados hostales temporales, y algunos tienen la suerte de conseguirse permisos para trabajar mientras se determina su destino. Después de la presión ejercida por parte de visitadoras sociales y voluntarios, algunos niños han sido colocados en internados.
Y eso es lo que le pasó a Abraham y Angos. Después de tres años de viajar y vegetar en campos de refugiados, hoy en día, aunque agradecidos de estar en Israel, no tienen idea de cuánto tiempo pueden quedarse, ó dónde irán si es que los deportan. Pero por ahora, gracias a la acción de ciudadanos corrientes poniendole presión a un reacio gobierno, viven en un kibbutz en el Valle de Jordania aprendiendo hebreo y matemáticas.
Y vinieron a comer para la Pascua Judía. Los dos estuvieron contentos por una tarde y también nos enseñaron una lección: Mientras esperamos a Elías, hay un montón de cosas por hacer
[Photo: BBC News 07/20/07, from Google Images]


